Súcubos

Cómo protegernos de los ataques sexuales de súcubos e íncubos

Durante siglos, miles de hombre y mujeres han asegurado ser víctimas de ataques sexuales por parte de entidades invisibles mientras dormían. Estas “entidades demoníacas” aparecen durante la noche, en forma de visiones o pesadillas, con la diferencia que cuando despertamos continúan estando presentes. Tienen muchas formas, algunos parecen ser humanos, excepto por sus ojos los cuales emanan algún tipo de extraña energía.


Cómo saber si eres una víctima de súcubos e íncubos

Cómo protegernos de los ataques sexuales de súcubos e íncubos
Antes de nada, hay que saber que los súcubos (demonio femenino) y los íncubos (demonio masculino) tienen la capacidad de manifestarse en la mente consciente y hacen que podamos experimentar todas las estimulaciones físicas y sentimientos que tienen lugar durante el contacto sexual con una persona física. Estas entidades demoníacas se revelan a las personas principalmente durante las horas nocturnas, pero también pueden llegar a manifestarse en cualquier momento del día. Muchas personas afirman haber visto como cuerpos espirituales aparecen de la nada y los someten a diversos actos sexuales. Aunque la sensación no es nada agradable ya que estas entidades son violentas y atacan a sus víctimas mediante fuertes golpes o la asfixia.
Otras sensaciones a tener en cuenta es que el ataque de súcubos e íncubos causa unos impulsos sexuales abrumadores en el cuerpo de sus víctimas. Sabrás que estás siendo atacado por estas entidades demoníacas si los impulsos sexuales son tan fuertes que no se pueden controlar. Esto puede suceder en cualquier momento, pero tienden a ser más común cuando se está durmiendo. Estos impulsos aparecen repentinamente sin previo aviso; en momentos que parecen inapropiados; o sin estímulos externos; y no puedes hacer nada para controlarlos.
os expertos en el tema también aseguran que esta clase de demonios son responsables de los sueños sexuales junto con pesadillas tan realistas que nos despertamos aterrorizados. Una vez que los espíritus consiguen su objeto de la sobrexcitación sexual, entonces comienza la violencia, ya que la víctima se encuentra completamente desprotegida. Ellos son capaces de implantar el miedo en su mente subconsciente, donde pasará desapercibido durante mucho tiempo, mientras causa el mayor daño posible.
Así como un cuerpo físico se queda fatigado después de las relaciones sexuales, un encuentro con un espíritu íncubo o súcubo generalmente te hará sentir emocionalmente y espiritualmente agotado, porque además del daño físico también roban nuestra energía. A pesar de que son expertos en provocar un placer sexual extremo, también te hacen sentir miserable en todos los demás aspectos. El éxtasis que se puede experimentar con estas entidades demoníacas por lo general puede ser mucho más intenso que el sexo natural y es altamente adictivo. Las personas que se ven afectadas por estas entidades experimentarán el fracaso y la mala suerte, además de pervertir todo el sistema de creencias.



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